Parque El Chapulín
22 de mayo de 2018
Llega la primavera y con ella, el entorno cambia. Cada vez
nos alejamos más de los frentes fríos y de la sorpresiva nieve que nos visitó recientemente
para entrar de poco a poco a la primavera. Con ella, vienen los cambios
esperados: El aumento de la temperatura, los botones de las flores comienzan a
reventar y con ellos el espectáculo de colores y aromas transforma la ciudad.
Una de las mejoras formas de dar la bienvenida a la nueva
estación es recorriendo los parques de la ciudad. Mi recomendación es visitar
el Parque Ecológico El Chapulín, sin duda mi lugar favorito de Saltillo. Este
parque ubicado al sur de la ciudad fue montado sobre una antigua hacienda
nogalera conocida como Chapultepec. El casco de la edificación aún permanece en
pie, y aunque por algún tiempo albergó el museo de ciencia para niños El
Giroscopio, actualmente es ocupado por las oficinas gubernamentales del DIF.
El parque Chapulín ofrece a los Saltillenses y foráneos uno
de los espacios verdes más interesantes de la ciudad. Dentro de él es posible sumergirse en el
color verde, llevar a los niños a divertirse al área de juegos, caminar en un
espacio pacífico protegido del sol bajo la sombra de los inmensos nogales.
Pero el parque no es solo “una cara bonita”, sino que está
planeado para ser ante todo un “laboratorio de educación ambiental”, como lo
define la directora del departamento de Educación Ambiental de la Secretaría
del Medio Ambiente (SEMA) Margarita Alva Gamio. En este espacio se realizan
constantemente actividades enfocadas a explicar a chicos y grandes la
importancia del medio ambiente y cómo cuidar de él. Entre las acciones que se
realizan en el parque se encuentran talleres para hacer composta, un espacio
dirigido al cultivo orgánico de hortalizas, así como una planta tratadora de
agua, y un centro de acopio para basura electrónica.
El Chapulín es un lugar con secretos ocultos esperando a ser
encontrados. Yo me sorprendo cada semana al encontrar en él algo nuevo en su
interior: una escultura a la que no había puesto atención, el aroma de una
hortaliza, una mariposa de bellas alas, un ave desconocida, un camino nuevo o adornos tallados en el
suelo. Este parque me remite al de la película El Jardín Secreto de 1993,
basado a su vez en el relato de principios del siglo XX escrito por Frances
Hodgson Burnett.
El parque es toda una experiencia para todo tipo de público
que busque la calma y rodearse de vegetación. Los niños podrán divertirse en el
área de juegos, los deportistas podrán aprovechar la pista de arcilla y el área
de gimnasio, los adultos podrán caminar tranquilamente mientras recorren los jardines.
Incluso puedes llevar algo de comida para compartir en familia, solo no olvides
recoger tu basura.
Para sostener el mantenimiento y realizar mejoras en él, el
parque tiene un patronato que se encarga de hacer actividades para reunir fondos,
por lo que constantemente hay actividades en su teatro al aire libre tales como
obras de teatro, eventos musicales y culturales.
El parque tiene otras secciones que vale la pena visitar con
calma, si se quiere conocer a fondo el parque. Primero el jardín de los
polinizadores, un sendero donde se plantan una serie de flores que los insectos
polinizadores, tales como las abejas y las mariposas, aprovechan para asentarse
y transportar el polen de una flor a otra. El Jardín Coahuila es una sección
que contiene plantas típicas del desierto coahuilense tales como los cactus,
ocotillos, cenizas, gobernadoras y algunas cactáceas. El Jardín de los Sentidos
son una serie de jardineras donde hay distintas plantas aromáticas tales como
tomillo, hierbabuena, menta, romero, citronela y otras que tienen funciones
distintas tales como espantar moscos, curar dolores estomacales o dar sazón a
la comida. El Jardín de los antepasados es un pequeño espacio donde se han
recreado algunas de las pinturas rupestres y petrograbados propias de los
antiguos habitantes nómadas de Coahuila y su desierto. Así mismo hay otras
secciones tales como Jardín de las Cactáceas y el Jardín de los Antepasados.
El Chapulín ha cambiado su enfoque en los últimos años, pues antes
era llamado Jardín de la Humanidad y estaba bajo el cuidado del DIF Coahuila,
aunque en 2012 pasó a manos del SEMA, y era un parque más visitado por los
adultos mayores de la zona que por las familias. Actualmente el parque cumple
una función muy importante como área verde y espacio de recreación para una gran
cantidad de colonias cercanas, comenta Margarita Alva. Además agrega que la
Casita del Libro Enriqueta Ochoa ha tenido un mayor éxito del esperado entre
los niños, pues “desmitifica la idea del libro como una actividad escolar, sino
como una actividad recreativa. Venir a leer porque quieres descansar, porque te
quieres relajar y porque te diviertes”.
Como ya expresé antes, el Parque Ecológico el Chapulín es uno
de mis sitios favoritos de Saltillo y recomiendo ampliamente visitarlo, ya sea
en familia o solo. Ve un fin de semana y disfruta una nieve de garrafa de Ramos
Arizpe, un yuki o dulces tradicionales de Parras y Arteaga. Si vas solo, lleva
un libro o audífonos y disfruta en una banca o debajo de un árbol, luego
camínalo y explorarlo.



Comentarios
Publicar un comentario